Un sanluiseño busca llegar a Ushuaia en bicicleta

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Franco Agüero se propone pedalear los más de 3 mil kilómetros que separan La Punta, donde vive, del punto más austral del mundo. Renunció a su trabajo, sus pertenencias y su casa.

 

Por Astrid Moreno García Dione

 

Con la premisa de que la bicicleta le permite viajar a la velocidad del paisaje, el villamercedino Franco Agüero le dio vueltas a una idea que rondó, y rodó, por su cabeza durante una década. Finalmente, puso freno a todo lo demás en su vida para pedalear por un sueño que está próximo a convertirse en objetivo: viajar los más de 3 mil kilómetros que separan La Punta, donde vive, de Ushuaia en su vehículo a tracción a sangre y saldar una cuenta pendiente con él mismo.

 

“Quemé las naves, por así decirlo. Renuncié a mi trabajo definitivamente, el lugar donde vivo también lo dejo. La mitad de mis pertenencias las vendí, la otra mitad la invité a casa de familiares para que me las resguarden. Mi idea es dedicarle mínimo un año a esto. Ushuaia es el viaje por el verano y después ver si puedo quedarme a trabajar ahí o emprender la vuelta y pasar el invierno en el norte argentino”, estimó Franco, quien a fines de noviembre le dijo a su jefe que quería dejar su trabajo en una estación de servicio.

 

Con dos fechas en mente, este lunes 12 de enero o el miércoles 14, ya que está decidido a no empezar un martes 13 (“no te cases ni te embarques”), Agüero hará los primeros kilómetros de su travesía hasta San Rafael, donde se hospedará en la casa de un amigo. A partir de ahí intentará continuar por caminos más off road, de ripio y tierra, ya que su especialidad es el mountain bike, disciplina con la que compite a nivel provincial desde hace nueve años.

 

Hay una cosa que sabe con seguridad: el 17 de febrero pasará su primer cumpleaños solo y en el exterior, ya que planea festejar sus 37 en plena Carretera Austral de Chile.

 

“Mi idea es buscar más rutas provinciales, por adentro de Mendoza, después hacer un poco de la 40, más cerca de la cordillera. Pero sin apuro: la idea es transitar el viaje de forma amena y tratando de buscar cosas interesantes. Si bien ya tengo muchas en vista, quiero que sea atractivo fotográficamente”, razonó.

 

Su pasión, además de la bici, es la fotografía y también aplicar lo estudiado en la carrera de Posproducción que realizó en la Universidad de La Punta (ULP). Para ello, se lleva una impresora portátil con el fin de vender sus paisajes inmortalizados y quiere crear contenido para sus redes sociales. Además de los ahorros que le permitirán sobrevivir una temporada y tener un resto por alguna emergencia, esos son sus planes principales para sustentarse durante el recorrido.

 

“El viaje está pensado para que sea autosuficiente. Solo me tengo que preocupar por tener la comida del día y un lugar donde descansar, ya sea camping, una casa, una familia, algún amigo o acampada libre. También hay aplicaciones que indican lugares amigables para viajeros”, resumió.

 

Mientras Franco conversaba sobre su gran aventura, ultimaba con amigos los detalles de la bicicleta, su única compañera de viaje. También cuenta con el apoyo de su familia, quienes celebraron desde un primer momento su decisión; algo que reafirma una convicción en la que recae toda su precisión al preparar el viaje: el ikigai japonés.

 

Es un concepto que escuchó a un motoviajero que estuvo 13 años recorriendo el mundo y que refiere a encontrar la “razón de ser” o propósito en la vida, una mezcla de lo que se ama, en lo que se es bueno, lo que el mundo necesita y por lo que se puede recibir un rédito.

 

“Mi ikigai es conocer y viajar en bici, capturando fotos y paisajes. El año pasado hice un mini viaje por la provincia y dije: ‘tengo que hacer esto, pero en el país’”, explicó.

 

Franco planea llegar a Ushuaia a mediados de marzo, fecha en la que tiene una oportunidad de voluntariado en una tienda de mountain bike. Sin embargo, dejó la puerta abierta: “Mi bicicleta está preparada para llegar a Alaska”.

 

Fuente: El Chorrillero