¿Recuerdan qué sintieron cuando vieron que la cosa funcionó?. Risas, euforia y alegría invaden los rostros de cinco chicos del 5° año de la Escuela Técnica “Simón de Iriondo”. “Era la locura: empezamos a gritar, saltábamos y nos chocábamos entre todos”, cuentan mientras arriesga uno de ellos: “Me creí cualquiera”, y otro sugiere: “Con esto, pensábamos que éramos ingenieros y solo era un poco de silicona, una plaqueta, goma espuma, madera y anduvo”. Vuelven a romper en risas que contagian una emoción indescriptible. Reírse de ellos mismos por lo que significó entender lo que son capaces de hacer. Así comenzó lo que se transformó en todo un desafío.

Se trata del “Sistema de Protección Integral para Motocicletas” que idearon Pablo Alí, Cristian Piriz, Agustín Espíndola y Luciano Suárez, con el apoyo permanente del profesor Rodolfo Mayorano.

Los chicos cursan el 5º año del secundario pero pertenecen al 3° 1º de Informática Profesional y Personal (IPP), que es la orientación técnica por la que optaron. “El Proyecto consiste en que un motociclista se sienta en la moto, la pone en contacto y en pantalla aparece la indicación de que se encienda el casco. Al prenderse el casco indica que se lo ponga. Dentro del mismo hay un sensor de presión que asegura que está bien puesto. Luego de 40 segundos, el sensor de alcohol se calibra con el ambiente y debe soplar por 2 ó 3 segundos. Incluso el sistema detecta a través de dispositivos electrónicos si el conductor se levanta un poco el caso y no lo lleva correctamente. Lo advierte y en un lapso determinado de segundos le va quitando la energía a la moto hasta que se apaga”, cuentan los chicos, explicando algunos detalles del prototipo que inventaron.

“Esto arrancó cuando una profesora le ofreció a un compañero una plaquetita microcontroladora llamada ARDUINO”, explican aludiendo a la iniciativa de Adriana Brugnoli, que es una profesora que incentiva a los estudiantes a participar de competencias, olimpiadas, entre otras oportunidades educativas que van más allá de sus obligaciones como docente de la Simón de Iriondo.

Cuando se les entregó la plaqueta, les preguntó si querían aprender sobre eso y les dio la confianza para comenzar. “Me dijo que yo era bueno en esto. Me enseñó y dijo que si quería hacer algún proyecto la podía usar. Empezamos a hablarlo entre nosotros y surgió esta idea. Teníamos la plaqueta, podíamos hacerlo. Y aquí está”, sintetizan a Bohemia sobre el inicio de una gran oportunidad para ellos y para nosotros como sociedad.

Todo empezó como un juego pero con mucho compromiso social. Los chicos vieron las muertes por siniestros viales como uno de los peores problemas que tenemos en la comunidad. “Vimos las estadísticas de los accidentes. Que las motocicletas eran las que daban uno de los niveles más alto en mortalidad en Chaco y que un 40% de los siniestros son a causa del alcohol. Por eso creamos el Sistema de Protección para Motocicletas”, explican, sin cobrar total dimensión del aporte que su idea significa para todos.

A PULMÓN

La posibilidad también la brinda el apoyo y compromiso de docentes. El profesor Mayorano lo resume contándonos que “hace muchos años que en el colegio hay un programa extracurricular. Se les ofrece a los chicos participar de la parte robótica y después a nivel general la parte de control. Estuvieron unos años guardadas unas plaquetas Arduino que se habían comprado hasta que se las desempolvó. Les proponemos a los chicos para ver qué pueden hacer. No es obligación, es extracurricular, pero se enganchan y los acompañamos con la orientación”. Y los pibes lo grafican claramente: “Tuvimos un poco de apoyo del colegio, pero si no fuera por nuestras ganas y el respaldo del profesor no existiría la idea ni el prototipo. Reciclamos un montón de cosas y pedimos prestadas otras. La moto es de un papá, que se quedó a pie ahora mientras hacemos el sistema”

Es claro advertir que, como muchas iniciativas de la educación chaqueña, ésta también se concreta “a pulmón”. Es característico del sistema educativo que, en vez de impulsar y preparar a los estudiantes, deja librado al azar o la buena predisposición de algunos docentes, la motivación y acompañamiento. Pero los chicos de “la Simón” han demostrado lo que son capaces de hacer y el eco llegó a los intereses del Gobierno. Cuentan que fueron recibidos por funcionarios de la Subsecretaría de Seguridad Vial. “Están muy entusiasmados -dicen- Les pedimos que hagan el registro de la idea. Y nos ofrecieron la posibilidad de la implementación a nivel nacional del sistema. Habría que ver cuáles son los mecanismos necesarios para que eso suceda. En principio nos convocaron a participar de ‘Robotec’”, explican muy entusiasmados en una nota que reproduce proyectobohemia.com.

Ellos acaban de regresar de un concurso que se llevó a cabo en la provincia de San Luis, donde han vuelto “impresionados por lo que algunos gobiernos de provincias invierten en la educación informática. Los materiales con los que cuentan, los insumos, el apoyo monetario para adquirir dispositivos es increíble. Así se facilita y acelera el desarrollo de los prototipos”. La emoción se apodera de los ojos de los chicos y el profe cuando cuentan la experiencia: “Había un montón de proyectos de escuelas primarias. Chiquitos de apenas 1,20 de altura, de 6° ó 7° grado, que competían con gente grande. Era impresionante verlos desplegar sus proyectos e incluso ganar en las competencias”, dicen al hablar del encuentro nacional que organizó la Universidad de La Punta (ULP) de San Luis.

Las impresiones que trajeron de ese encuentro los hizo comprender cómo una política de estado puede implementarse desde los primeros años de la educación y logra resultados sumamente positivos como los que ellos vieron en niños de primaria incluso de provincias como “Salta, Tucumán y San Luis, que arrasó con su tecnología e innovación”.

 

El profesor detalla que “el nivel de conocimientos y de lógica que adquieren desde temprana edad escapa a la electrónica y al dispositivo oneroso que puedan con que puedan contar. Esto responde a la educación, a los años de práctica y estudio”. Desde el nivel primario los motivan a que se interesen en la robótica o la electrónica: “Si desde el nivel inicial reciben esa educación, prácticamente cuando lleguen a 5° ó 6° año como nosotros tendrían los conocimientos de un ingeniero”, expresa e imagina Pablo, intuyendo todo lo que ellos u otros jóvenes chaqueños podrían dar si tuvieran acceso a esa educación desde pequeños.

A diferencia de las experiencias que pudieron ver en San Luis, ellos junto al profesor han solventado cada gasto que implicó e implica el “Sistema de Seguridad para Motocicletas” que idearon. De hecho el motovehículo que utilizan pertenece a uno de los padres, muchos de los insumos fueron reciclados de computadoras e impresoras viejas del colegio y los nuevos dispositivos fueron adquiridos con dineros propios.

INICIATIVA PROPIA

El entusiasmo y el conocimiento que demuestran los pibes, pueden ser méritos compartidos con los docentes; pero las garras, la tenacidad y el esfuerzo sin dudas responde a estos jóvenes que creyeron en su idea y apostaron a ella. Con casi nada de apoyo económico, sin buscar respaldo institucional o del Estado, crean y entregan una herramienta valiosísima a la sociedad. Buscan salvar vidas, evitar más personas muertas o mutiladas por siniestros viales.

Los chicos de la Simón nos están enseñando mucho como ejemplo de tenacidad, sabiduría y compromiso social. Ellos vieron en el gran problema que son las muertes que se cobra el tránsito de Resistencia, una búsqueda de soluciones a través de lo que podían aportar. Aspiran a que en el próximo y último año que les queda para cursar en el colegio, puedan mejorar el proyecto, que esté en funcionamiento y verdaderamente sea utilizado para evitar siniestros y sobre todo más muertes. El año pasado fueron 216 las vidas apagadas por la inseguridad vial en la provincia.

Esto es el comienzo, explican: “Esta es una plataforma para jugar. No sirve nada de lo que tenemos si a lo que aspiramos es a pasar a una profesional. Demuestra que nuestra idea sí funciona. Lo que pretendemos para 2018 es que esto llegue a la universidad, al Estado o a quien fuera para ponerlo en práctica”.

“Es un reto más para nosotros, que además fue contagiando a otros compañeros que comenzaron a jugar con Arduino y a animarse a innovar”, cuenta Pablo.

 

 

 
 
 
 

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